Se atisba un nuevo tiempo para la Mediación

Sabemos que un problema entre partes se resuelve por las buenas o por las malas. Normalmente, una de ellas gana y la otra pierde. Difícilmente será un ganar/ganar si el conflicto llega a los tribunales. Será la parte que mejor argumento esgrima ante el Juez, la que se llevará la razón cuando hablamos de conflictos del orden civil o mercantil.

Sin embargo, debemos encontrar fórmulas y utilizar instrumentos, que ya existen en nuestro sistema jurídico para resolver conflictos en el menor plazo posible, fuera de la confrontación y la crispación, que suponga un acuerdo razonable para las partes. Con la mediación se puede obtener una resolución a una controversia en un plazo relativamente corto y de forma económicamente asequible. A través de un marco adecuado, con la ayuda de un profesional mediador, que tendrá en cuenta las emociones enfrentadas y activará el desarrollo de la capacidad negociadora de las partes para conseguir que estas lleguen a un acuerdo que supondrá un ganar/ganar con todas las garantías.

La ley 5/2012 de 6 de julio, de Medicación en asuntos Civiles y Mercantiles es una gran desconocida en nuestro sistema legislativo. No es un árbitro, ni un Juez quien nos dice lo que debemos hacer o quien debe ganar o perder en una disputa, somos nosotros mismos, quienes debemos resolver, y este acuerdo al que lleguemos será ejecutable entre partes e incluso frente a terceros, como cualquier laudo o sentencia.

En fecha reciente, 15 de diciembre de 2020, el Gobierno aprobó el Anteproyecto de Ley de Medidas de Eficiencia Procesal del Servicio Público de Justicia para impulsar la resolución de conflictos fuera de los juzgados, a través de instrumentos como la mediación, con el fin de descargar la enorme carga de trabajo, haciéndolo incluso obligatorio como vía previa a la judicial.

Este anteproyecto tiene tres ejes fundamentales, el primero de ellos trata de dotar de los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC) en previsión de la litigiosidad que se espera a futuro, como consecuencia de esta pandemia que tanto nos ha cambiado la vida. El objetivo, dicho por el ejecutivo, es recuperar la capacidad negociadora de las partes con la introducción o fomento de mecanismos que rompan la confrontación, como es la mediación. Hablando de este importante anteproyecto de ley que pretende impulsar la mediación y conseguir agilizar el proceso, diremos que los otros dos ejes en los que se basa son la reforma de leyes procesales y la reforma procesal para la transformación digital.

Entramos pues, en una etapa nueva, en la que nos vemos abocados a responsabilizarnos de nuestros acuerdos y empoderarnos como dueños y señores de nuestras decisiones.

Compartir en:

¿Necesitas ayuda?

Contacta con nosotros