Phishing un método fácil para estafar

Estamos siendo testigos en primera persona de cómo cambian nuestras costumbres, nuestros hábitos y nuestra vida a pasos de gigante. Desde hace años nuestro analógico mundo se ha ido convirtiendo en digital. Sin embargo, nada comparado con la revolución tecnológica a la que intentamos adaptarnos a una velocidad de vértigo desde hace pocos meses. La tecnología e internet ya no son una opción, sino una tremenda necesidad para las personas de todas las edades y en todos los ámbitos y esferas de la vida cotidiana.

Así como las gestiones de nuestra vida se realizan desde un correo electrónico, un móvil, un portal de internet, una página web, un blog, también nuestras relaciones sociales están ligadas al entorno digital. Ahora más que nunca, debemos estar alerta con estas comunicaciones que realizamos en mayor cantidad y que generan una exponencial repercusión en nuestras relaciones sociales y laborales. Podemos ser víctimas de delitos a través de las nuevas tecnologías y las redes sociales con mayor facilidad que antes. Somos frágiles en un entorno que no dominamos, y en el que otros están entrenados para observar un pequeño fallo en nuestro comportamiento digital que juega a su favor.

Vamos a centrarnos en una de las amenazas a la seguridad de nuestro entorno más íntimo, que está expuesta y se muestra frágil ante el incremento exponencial de delitos como el denominado Phishing o método que los ciber delincuentes utilizan para engañar y conseguir nuestros datos personales como contraseñas, datos de tarjetas de crédito, números de cuentas bancarias, números de identificación y de seguridad social, con los que poder estafarnos.

El estafador (phisher) a través del móvil, las redes sociales o el coreo electrónico, utiliza técnicas de ingeniería informática para introducirse en nuestro entorno, habitualmente haciéndose pasar por una persona conocida o empresa de confianza, tal vez nuestra entidad bancaria. Con el envío de un SMS, correo electrónico o de un software “malicioso” (malware) puede introducirse en nuestra intimidad digital.

¿Cómo funciona este tipo de estafa?

Vamos a suponer que el phisher utiliza un nombre tan popular como “correos”. Veremos con qué facilidad puede conseguir su objetivo: el ciber delincuente envía un mensaje a través de cualquier medio de comunicación electrónica, pongamos por caso un SMS, a un elevado número de usuarios. En él se le comunica a la víctima que “su entrega ya está disponible” u otro mensaje totalmente creíble, simulando el logotipo de la oficina de correos y su manera de dirigirse al usuario. El mensaje muestra un enlace que conduce a una página web falsa. Un porcentaje de estos usuarios va a confiar en el mensaje y de forma automática, como a veces realizamos muchas tareas diarias, van a acceder al enlace haciendo “clic” en el mismo.

Como consecuencia serán víctimas de un robo de dinero, un uso indebido de nuestra tarjeta de crédito, una estafa, la venta de nuestros datos personales, la suplantación de nuestra identidad, entre otros.

¿Cómo podemos detectar cuando vamos a ser víctimas de Phishing?

Seguro que muchos ya hemos aprendido a sospechar de correos de dudoso origen o contenido, bien porque algún detalle nos hace desconfiar del logo o las imágenes, o bien porque el enlace contiene alguna palabra cambiada o desconocida. Hay que estar alertar y revisar siempre el remitente, puesto que, aunque provenga de un ente de confianza, puede que la extensión no sea la habitual y tengamos a nuestro ciber delincuente detrás.

Todos los usuarios de internet, estamos expuestos a ser víctima de este tipo de ataques, la mejor manera de prevenirlos es estar atentos e informados de las nuevas técnicas que utilizan los ciber delincuentes, y si sospechamos que hemos podido ser víctimas de phishing cambiar inmediatamente las contraseñas y ponernos en contacto con la entidad suplantada, para informarle.

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